Debate en el Parlamento Europeo sobre la legislación hipotecaria y los instrumentos financieros de riesgo en la UE, caso español

por Laura Gallego

El pasado 5 y 8 de octubre se ha debatido en Estrasburgo una propuesta de resolución de petición a la Comisión, crucial para muchos afectados españoles en el tema de las preferentes y abusos bancarios que se han podido producir en España entre los años 2003 y 2011. Han sido diversas las cajas y bancos que han podido vender productos en algunos casos de seguridad dudosa y  por el que se han visto afectados un número importante de ciudadanos españoles. Se han creado plataformas de afectados y se han sucedido demandas judiciales varios años después de los hechos.

El trasfondo del texto que el hemiciclo ha aprobado es que gracias a numerosas peticiones que han llegado a la Comisión de Peticiones del Parlamento, Cecilia Wikström en calidad de presidenta plantea una pregunta a la Comisión con el objetivo de esta supervise la aplicación de la directiva 93/13/CEE del Consejo, de 5 de abril de 1993, sobre las cláusulas abusivas en los contratos celebrados con los consumidores. La Eurodiputada del grupo Alianza de los Demócratas y Liberales por Europa (ALDE) se dirige a la Comisaria Vera Jourová para que la Comisión profundice sobre este tema. Ya en 2014 varios Eurodiputados españoles habían denunciado este tema y es ahora cuando esta petición hace resurgir el tema y convertirlo en actualidad candente en Bruselas.

De acuerdo con la intervención de la española de UPyD Beatriz Becerra Bastrecha al debate en el hemiciclo, la Eurodiputada celebra que hayan llegado las demandas de los ciudadanos al proceso decisorio e institucional “en la comisión de peticiones recibimos decenas, casi una centena de peticiones de ciudadanos europeos que veían afectados sus derechos como consumidores en España” y añade “se trata de una transposición de directivas europeas”.

El resultado de la votación acompañado de las intervenciones al debate de los diferentes grupos, dilucidan una serie de diferencias que nos permiten comprender diferentes posturas entre los parlamentarios, aunque la mayoría de los grupos han seguido la disciplina de voto.

Si analizamos las posiciones que han tomado los españoles en el debate ya que es un tema que afecta directamente al país y a su Gobierno, encontramos tres posiciones. En primer lugar, los partidos de izquierda que ligan este tema a carencias anteriores de los gobiernos en la defensa de intereses de los ciudadanos frente a los bancos. Esta corriente se relaciona en el territorio español con activismo social el inconformismo, movimientos y plataformas que han surgido en la calle y que han descolocado y revolucionado el panorama nacional en los años de la crisis económica. El respaldo es en gran parte ideológico, una ideología inconformista con bases críticas a los gobiernos y partidos que han tenido hegemonía en España hasta la fecha.

En segundo lugar, nos encontramos posiciones más conciliadoras que piden responsabilidades al Gobierno de España, al cuerpo legislativo, que toman con prudencia el debate y lo refrendan en que debería ser un ejercicio interno al que se enfrenta Gobierno una vez que este tema sigue saliendo a la palestra y ha habido numerosos afectados españoles. No confían en las reformas hechas por el Gobierno de España y por eso respaldan la petición a la Comisión para que esta ponga el ojo de mira sobre este tema y para defender al consumidor.

Por último, tenemos una posición moderada, la de Eurodiputados que respaldan al Gobierno de España, las reformas que se han iniciado a raíz de la crisis económica y que han hecho despertar al país y a la clase política hacia una renovación, pluralidad de discurso, diálogo y ejecución de reformas a la hora de realizar los cambios pertinentes para que el país cambiara su rumbo. En este grupo se encuentra el Partido Popular que en sus intervenciones han defendido las actuaciones del Gobierno en materia legislativa. Su disciplina de voto dentro del grupo, el EPP, ha sido la de votar en contra. El grupo mayoritario en el hemiciclo ha mantenido esta posición unitariamente, a excepción de quiénes no han votado y tres Eurodiputados. Uno de ellos que ha votado a favor y los otros dos votos han sido abstenciones, una de ellas la del español Francesc Gambús.

Es curioso el dato, el voto del Eurodiputado catalán ha sido el único rebelde entre las filas españolas, ya que todos los Eurodiputados han seguido la disciplina de voto de sus grupos. Finalmente, si traducimos estas tres posiciones en votos, nos encontramos con que todos los partidos españoles han votado a favor de la petición a excepción de los Populares.

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